Rutas en Cantabria: senderos entre mar y montaña

Cantabria es uno de esos lugares donde, en pocos kilómetros, puedes pasar de caminar junto a acantilados con vistas al mar a perderte por rutas de alta montaña entre picos y bosques. Si te gusta el senderismo, las excursiones de día y descubrir paisajes a pie, las rutas en Cantabria son un plan casi obligatorio en tu viaje al norte.

Por qué hacer rutas en Cantabria

Lo que hace especial a Cantabria no es solo su paisaje, sino la variedad:

  • Caminos costeros sobre acantilados.

  • Rutas por valles interiores como Cabuérniga o Liébana.

  • Pistas más exigentes en el entorno de los Picos de Europa.

  • Paseos sencillos para hacer en familia cerca de pueblos y playas.

Las rutas en Cantabria se adaptan muy bien a todos los niveles: desde personas que solo quieren un paseo fácil con buenas vistas, hasta senderistas que buscan desnivel, distancia y sensación de montaña de verdad.

Rutas famosas… y otras menos conocidas

Cuando se habla de rutas en Cantabria, hay tres nombres que aparecen casi siempre: el Faro del Caballo en Santoña, la ruta a Bulnes y la ruta a Tresviso. Son recorridos que combinan paisaje espectacular, algo de exigencia física y ese punto “épico” que hace que el día de ruta se recuerde.

Pero más allá de estas rutas conocidas, Cantabria está llena de caminos señalizados y senderos locales menos transitados: bosques del Saja-Besaya, hayedos de la zona de Cabuérniga, rutas en el entorno de Comillas, San Vicente o el Desfiladero de la Hermida, entre muchos otros.

Faro del Caballo: acantilados, mar y aventura en Cantabria

Una ruta icónica entre costa y naturaleza

Si buscas una experiencia única en la costa cántabra, la ruta al Faro del Caballo en Santoña es de las más recomendadas. Este faro se halla en el acantilado del Monte Buciero, un entorno abrupto, lleno de mar, roca y bosque, desde donde se domina la entrada a la Bahía de Santoña.
Aunque el faro lleva años desactivado (no emite luz desde 1993), su valor paisajístico y su acceso dificultoso lo han convertido en un lugar de culto para senderistas, bañistas valientes y amantes de las buenas vistas.

Detalles de la ruta y advertencias

• Distancia y duración aproximada: unos 10,8 km en la variante circular más popular, con una duración estimada de entre 3 y 4 horas.
• Acceso: parte desde el casco urbano de Santoña, concretamente cerca del Fuerte de San Martín. A partir de ahí se toma un sendero que atraviesa parte del Monte Buciero.
• Escaleras: para descender hasta el faro hay que bajar 763 escalones —y luego subirlos de vuelta—, un tramo exigente que requiere precaución, calzado adecuado y buen estado físico.
• Estado del terreno: no es un paseo urbano: un tramo es bosque/monte, con caminos irregulares, y las escaleras pueden ser resbaladizas —especialmente si ha llovido—.
• Servicios: no hay bares ni fuentes en la ruta —llevar agua y provisiones es fundamental

Alternativas: desde tierra o por mar

Si la caminata o la subida te parecen demasiado para volver con cuestas y escaleras, hay una alternativa muy recomendable: llegar al faro desde el mar. En verano se organizan excursiones en barco desde Santoña (o incluso desde Laredo), que permiten contemplar los acantilados, el faro y la bahía desde otra perspectiva.